viernes, 8 de junio de 2012

Optimismo voluntarista, por Antonio Valdivia



Viernes, 08 de Junio de 2012


“Pregúntenme a mi”, dice Mariano Rajoy ante el aluvión de cifras y datos de todo tipo especulando sobre el importe que tendrá que solicitar el Gobierno para salvar a la banca española.  Y curiosamente se ha entrado al trapo de las cantidades, de forma que, inconscientemente, todos dan por hecho que el rescate es una realidad.  ¡Qué sorprendente es la manipulación!.  Me maravilla que unos y otros estén peleando sobre cantidades y fechas, cuando la realidad da por seguro el rescate de las finanzas españolas.

Muchos en las redes sociales, con toda su buena fe, tratan de contagiar un optimismo alrededor del Gobierno y de las medidas que está tomando y tiene, aún, que tomar.  Entre ellas, solicitar ese rescate.  No obstante con este optimismo de buena fe, se olvidan, si se olvidan, de que las consecuencias de ese rescate, envuelto en tintes de blandura, y acotado al sector financiero, tendrá sus consecuencias en la vida diaria, ya de si, dura que estamos padeciendo.
El fondo de cuestión no es otro que estamos endeudados hasta las cejas, vamos, que estamos quebrados con todas las de la ley.  Nuestros pasivos superan con mucho a nuestros activos y a esto, señores, se le llama quiebra.  El sistema está quebrado, lo disfracemos como queramos.  Por mucho que el Gobierno nos lo venda como un rescate a la banca y al sector financiero,  las consecuencias serán la toma de medidas duras que sufriremos todos.  Y esto es así porque no se quiere desmontar de una vez por todas, las causas originarias del gran pasivo que tenemos que soportar y que lastran nuestra economía, productividad y eficacia del Estado, que no es otra que el estado autonómico y el elevadísimo número de políticos, organizaciones públicas e intervencionismo de la iniciativa privada.
Las consecuencias de mantener tal tinglado monstruoso y desproporcionado, son el paro, la destrucción del tejido empresarial y la dificultad para emprender, dada la falta de liquidez y que con el rescate, ya a la vista y seguro, aún será peor.
En la Comunidad de Madrid, la Sra. Esperanza Aguirre toma decisiones en el buen sentido, eliminando gastos inútiles y subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales.  Igualmente, quiere achicar el número de representantes en la Cámara madrileña.  Todos aplaudimos estas medidas y si bien, van por el buen camino, son aún insuficientes.  Resultará que Madrid ahorrará para al final financiar a las comunidades que no lo hagan.  Tal como ocurre con Alemania respecto de los países periféricos.
Así pues, por mucho que aplaudamos las medidas valientes de la presidenta de Comunidad de Madrid y queramos difundir mensajes de optimismo y de “si podemos”, la realidad nos dice que aún no hemos tocado fondo, y que lo que se nos viene encima (rescate blando, lo llaman), no es más que una intervención en toda regla.  Nos guste o no, seamos optimistas o pesimistas, positivistas o voluntariosos optimistas, vienen tiempos muy duros que no podremos superar mientras existan las autonomías, tal y como actualmente se encuentran.
Está muy bien trasmitir optimismo, siempre y cuando no perdamos de vista la realidad. ¿Cuál es esa realidad?:  Un estado “super sobre dimensionado”, con 8 veces más políticos por habitantes que Alemania, con unas infraestructuras desmesuradas para lo que somos como país, con un paro del 25%, con una juventud que sale a escape por falta de futuro, con unas autonomías que solamente miran por si mismas.  Con una población que mantiene a una casta de privilegiados despegados de las situaciones que ésta vive a diario, y que solamente un 30% de la misma, asfixiada de impuestos, debe mantener todo este país de despropósitos.
Yo ante este voluntarismo optimista, aconsejo armarse de sentido del humor, tener conciencia de que nos vienen tiempos aún más duros, y que si, saldremos, pero el tránsito por el desierto va a ser muy, muy duro, así que debemos preparar bien la “caminata”.


http://www.laesferadigital.es/blogs/de-esto-y-aquello/401-optimismo-voluntarista.html

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